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Una triste despedida

enero 25, 2010

Ella le salvó la vida arriesgando la suya cuando  el techo de su casa se le vino encima  y lo cubrió con su cuerpo aunque no puso evitar que sufriera lesiones graves en la cabeza y un brazo. Por eso ahora se cree con derecho acompañarlo hasta el final; pero no tiene espacio en ese aparato con alas y sonido estruendoso que no le permite ni siquiera oir el adios con que se despidió de su hijo que solo la mira con sus ojos grandes, triste y oscuro como el color de la noche.

Dos jóvenes voluntarias la halan y otra la consuela y mientras el helicóptero subía ,  dos lágrimas ruedan por sus mejillas cayendo en el pecho donde tiene sus dos manos. Es quizás la despedida más triste para este madre haitiana, pero es el camino a la esperanza y a la vida de su hijo.

La escena de la que fui testigo sucedió en el hospital Buen Samaritano de Jimaní, cuando  su hijo fue trasladado en helicoptero hacia la ciudad capital.

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